La destilación artesanal realmente es una experiencia maravillosa y profunda.
Cuando se enciende el fuego del alambique empieza la magia✨
Aunque todo comienza mucho antes, primero con el pensamiento de la planta a destilar, que siempre me viene solo varios días antes, la pienso y la pienso hasta que digo, sí es ésta plantita🤗
Luego viene el momento de recolección, tan intenso, donde se genera un vínculo de confianza y amor con el ser vegetal, fundamental para que una vez que se encuentre dentro del alambique pueda contarnos todos sus secretos.
Las plantas son increíbles, únicas, cada destilación es diferente y un nuevo aprendizaje.
En cada destilación podemos comprender cómo está la planta, cómo se siente, que desea, si está fuerte y sana o no…solo tenemos que aprender a escucharla.
Los hidrolatos son aguas sutiles. Éstas aguas sutiles están impregnadas por el alma de la planta y actúan rápidamente a nivel psico-emocional y energético. El agua es el mensajero de la acción de la planta. Nuestro cuerpo, compuesto del 70% de agua es muy receptivo al mensaje de las aguas sutiles de las plantas.
Los hidrolatos contienen toda la información de la planta, la destilación se considera un proceso de transformación mágico en el que la planta libera toda su esencia, su poder terapéutico y su alma.
Son un producto natural mágico, que nos curan el cuerpo y el alma.
Poseen menor intensidad que los aceites esenciales por este motivo no hay peligros en su uso.
Una sola gota de hidrolato basta para obtener todo el poder sanador de un ser vegetal, una sola gota de hidrolato basta para protegernos, sanarnos, equilibrarnos.
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